El Vuelo del Fénix

EL VUELO DEL FÉNIX 404 algo así como el derecho de existencia cubierto. Eso fue la defensa de Robespierre. Naturalmente eso es el mayor de los atentados contra las bases del capitalismo que se pueda hacer jamás. Es tanto como decir que el trabajo asalariado será en todo caso una anécdota pero no en todo caso una necesidad. Quien quiera ganar más puede asalariarse –lo podemos pensar así–; pero en cualquier caso si no quieres asalariarte siempre puedes de alguna manera recurrir a ese derecho a la existen- cia que se supone debería estar cubierto por el objetivo de Robespie- rre y los Jacobinos a los que representaba. ¿Qué hizo la burguesía? Guillotinar a Robespierre, esa fue la revolución girondina. Por resu- mirlo en una frase de Domènech, “lo único que la revolución francesa tuvo de burguesa, fue la contrarrevolución”. Esa es la realidad, esa es la tesis que nosotros planteamos, ese es un primer punto. Una vez que hemos desautorizado la tesis tan querida por el marxismo de que la Revolución Francesa fue una revolución bur- guesa y que por tanto la Ilustración es algo así como la filosofía de la burguesía, lo que hay que ver es ¿qué relación verdadera tenía Marx con esa Ilustración? La lectura de nosotros es que en realidad Marx es un pensador absolutamente ilustrado, que defiende ente- ramente los principios de la ilustración, que defiende ante todo la constitución republicana, que defiende ante todo las instituciones que la tradición marxista irresponsablemente consideró institucio- nes burguesas, tales como las garantías judiciales, la inmunidad par- lamentaria, la división de poderes, la presunción de inocencia, todo el elenco de instituciones republicanas, la escuela pública, la sani- dad pública, todo este elenco de garantías constitucionales a las que siempre bajo el capitalismo le falta una pata, que es el derecho a la existencia de Robespierre, es decir, la renta básica o algo semejante, o la distribución de la tierra de tal manera que todos sean propie- tarios donde todos tengan una parcela con la que puedan ganarse la vida in extremis –la reforma agraria que preconizo Robespierre–, bueno, todas esas instituciones republicanas, esa idea de ciudadanía universal, fue sin duda alguna la que, a nuestro entender, Marx de- fiende. Intentamos hacer una lectura de El Capital para demostrarlo. Esa tesis la hemos defendido en muchos otros libros; en este lo que queríamos hacer es que la tesis que defendemos, además, también es marxista. Que se puede leer El Capital así; y no solamente leerlo, sino que si lo lees así, resulta que te sobran menos trozos que si lo lees de la otra manera, como lo había leído la tradición marxista. A nosotros nos sobran ciertas cosas en El Capital , es cierto. Pero es que lo queremos demostrar es que a la tradición marxista le sobraba más de la mitad de El Capital.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=