El Vuelo del Fénix

403 Carlos Fernández Liria RL: En su texto uds intentan hacer, podríamos llamar, una lectura re- publicana de Marx ¿Cuál es esta tradición republicana que uds rescatan para releer a Marx? CFL: Esto es una pregunta larguísima, es prácticamente el pensa- miento conductor, no solamente de este libro, sino de todo lo que hemos escrito. Por resumir. Una vez que has separado a Marx de He- gel, y que has separado a Marx del pensamiento dialéctico, nuestro interés es mostrar que, en cambio, aunque no está muy cerca de He- gel en cuanto a su método, si que está muy cerca en cuanto a sus objetivos políticos al pensamiento de la Ilustración. Claro, en primer lugar, lo que surge es la polémica sobre qué significa pensamiento de la Ilustración. El problema que hay es que la Ilustración habría sido pensada, había sido presentada por la tradición marxista como una superestructura de la sociedad capitalista. Podemos decir que el dere- cho había sido considerado el derecho burgués, la ciencia había sido considerada la ciencia burguesa, y la ilustración era algo así como la filosofía de la burguesía. El problema que hay es que cuando te pones a estudiar historia de la filosofía te das cuenta de que también eso es falso. Para nada se puedes decir que la Revolución Francesa, por ejemplo, fuera la revolución exitosa de la clase burguesa. Eso no es cierto. Hay un catedrático muy importante en España relativamente conocido que se llama Anatoni Domènech a quien citamos mucho en el libro, pero también hay una francesa que es la máxima autoridad en el pensa- miento de la ilustración y la Revolución Francesa y sobre todo del pensamiento de Robespierre (bueno es la editora de las obras com- pletas de Robespierre en Francia), que se llama Florence Gauthier, la citamos mucho en el libro. Por ejemplo, Florence Gauthier tiene un artículo que me encanta, que está colgado en internet publica- do por la revista Sin Permiso , traducido con el siguiente título: “La importancia de saber por qué la Revolución Francesa no fue una revolución burguesa”. El título lo dice todo. Y es que demuestra muy claramente que la Revolución Francesa no fue en absoluto una revolución burguesa. Fue una revolución, no solamente anti-feudal, sino una revolución anti-capitalista. Lo que pasa es que perdieron. Eso es tanto como decir que, en el momento que guillotinan a Ro- bespierre, la Revolución Francesa ha acabado. El concepto de fra- ternidad de Robespierre hizo que se liberaran a los esclavos y él lucho en todo momento contra el trabajo asalariado. Y defendió el derecho a la existencia como el derecho a existir por el mero hecho de haber nacido; algo parecido a lo que se conoce hoy como renta básica, el derecho a que por el mero hecho de haber nacido tengas

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