El Vuelo del Fénix
EL VUELO DEL FÉNIX 398 que se suele explicar en las universidades, sigue el camino del mar- ginalismo, incluso del neoliberalismo, en estos momentos se explica fundamentalmente pura escuela de Chicago, y se puede decir que la economía es como una ciencia que hubiera olvidado a su padre, al padre que pudo tener, que habría sido Marx. Es como si en determi- nado momento, las obras de Galileo nunca hubieran salido a la luz, hubieran sido censuradas y olvidadas, y la física permaneciera todavía en una especie de pre-historia. Este es el motivo por el que compara- mos a Marx con Galileo. Claro, eso también tiene sus implicaciones, porque es tanto como situar a Marx en el terreno de la economía, fundamentalmente, y no en el terreno, por ejemplo, de una filosofía general de la historia. Hay que tener en cuenta que Marx, para la escolásticas marxis- ta, lo que podríamos denominar la tradición marxista en su vertiente más escolástica, era el inventor de toda una filosofía de la historia, cuando no se decía una ciencia de la historia, que implicaba una su- cesión de modos de producción más o menos necesaria, que se pen- saba desde la lógica dialéctica. Bueno, eso no es verdad, y nosotros en nuestro libro combatimos esa idea. Consideramos que Marx no es el creador de una filosofía de la historia, que no hay esa filosofía de la historia, que hay textos en los que Marx, además, se opone radical- mente a los que estaban utilizando su obra para fundar una filosofía de la historia. Se opone, en el caso de la polémica sobre el porvenir de la comuna Rusa, en su correspondencia con los comunistas rusos, muy curioso ver que Marx desautoriza precisamente a los marxis- tas, a los que se decían en ese momento marxistas; ahí pronuncia la famosa frase esa de “yo no soy marxista”. Desautoriza el intento de entresacar de las páginas de El Capital una filosofía de la historia, o una teoría general de la historia, o una ciencia general de la historia. Creemos que el propio Marx desautorizó eso, y que lo primero que habría que hacer, a la hora de entender bien la obra de Marx, que nos centramos en El Capital , es poner fuera de juego esa pretensión científica y embarcar más bien a Marx como aquel que fue capaz de poner sobre sus pies la investigación sobre una determinada for- mación histórica, que es el capitalismo y de lo que se ocupó fue de encontrar la ley general que regía el desarrollo general de la sociedad capitalista. Claro, esto es un objetivo mucho más modesto que el que la tradición marxista le había asignado. No encontraríamos en Marx, por tanto, una teoría general de la sucesión de los modos de produc- ción, y en el fondo, una cuestión que discutimos muy largamente en el libro, lo que no encontraríamos en El Capital sería una verdadera utilización del método dialéctico. Es verdad, que en El Capital , hay bastantes momentos retóricos en los que Marx imita el lenguaje he-
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