1917
296 Está claro que, de razonar así, la insurrección queda «refu- tada». Pero, se pregunta, ¿qué diferencia hay entre este «pesimismo», originalmente orientado, originalmente dirigido, y la deserción polí- tica al campo de la burguesía? Echen una mirada a los hechos, recuerden las miles de decla- raciones de los bolcheviques, «olvidadas» por nuestros pesimistas. Hemos dicho miles de veces que los Soviets de Diputados Obreros y Soldados son una fuerza, que son la vanguardia de la revolución, que pueden tomar el poder. Hemos reprochado miles de veces a los mencheviques y a los eseristas que pronuncian frases hueras acerca de «los órganos autorizados de la democracia» y, al mismo tiempo, temen que los Soviets se hagan dueños del poder. ¿Y qué ha demostrado la korniloviada? Ha demostrado que los Soviets son efectivamente una fuerza. Y después de haber demostrado eso la experiencia, los he- chos, arrojemos por la borda el bolchevismo, abjuremos de no- sotros mismos y digamos: ¡no somos lo suficientemente fuertes (aunque los bolcheviques tienen a su lado los Soviets de ambas ca- pitales y la mayoría de los Soviets provinciales)! ¿No se trata, pues, de vacilaciones vergonzosas? Porque, en el fondo, nuestros «pesi- mistas» arrojan por la borda la consigna de «Todo el poder a los Soviets», temiendo confesarlo. ¿Cómo se puede demostrar que la burguesía no es lo sufi- cientemente fuerte para frustrar la Asamblea Constituyente? Si los Soviets carecen de fuerza para derribar a la burguesía, eso significa que esta es lo suficientemente fuerte para frustrar la Asam- blea Constituyente, pues nadie más puede impedirlo. ¿Es digno de un miembro del partido proletario y de un revolucionario confiar en las promesas de Kerenski y Compañía, confiar en las resoluciones del Anteparlamento lacayuno? La burguesía no solo tiene fuerza para frustrar la Asamblea Constituyente si el gobierno actual no es derribado, sino que puede lograrlo también indirectamente , entregando Petrogrado a los ale- manes, abriendo el frente, intensificando el lockout y saboteando el transporte de cereales. Está demostrado con hechos que la burguesía ha hecho ya todo eso por partes. Por consiguiente, puede hacerlo también en conjunto si los obreros y los soldados no la derrocan.
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