1917

283 Es indudable que en Alemania hubo también anteriormente motines aislados entre las tropas; pero eran tan insignificantes, tan desperdigados y débiles que se conseguía sofocarlos y silenciarlos, radicando en ello el factor principal que permitía cortar el contagio masivo de las acciones sediciosas. Por último, en la marina maduró asimismo un movimiento de ese carácter, que no pudo ser ya ni so- focado ni silenciado, pese incluso a todos los rigores del régimen presidiario y militar alemán, elaborados con precisión inusitada y observados con increíble pedantería. Las dudas son imposibles. Nos encontramos en el umbral de la revolución proletaria mundial. Y por cuanto nosotros, los bolcheviques rusos, somos los únicos entre los internacionalistas proletarios de todos los países que gozamos de una libertad relati- vamente inmensa, que contamos con un partido legal y unas dos decenas de periódicos, que tenemos a nuestro lado a los Soviets de Diputados Obreros y Soldados de las capitales y la mayoría de las masas populares en un momento revolucionario, puede y debe aplicársenos las conocidas palabras: a quien mucho se le ha dado, mucho se le exige. II Es indudable que la revolución se halla en Rusia en un mo- mento de viraje. En un país campesino, con un gobierno revolucionario, re- publicano, apoyado por los partidos de los eseristas y mencheviques —que predominaban todavía ayer entre la democracia pequeñobur- guesa—, crece la insurrección campesina . Es increíble, pero es un hecho. Y a nosotros, los bolcheviques, no nos sorprende este hecho. Hemos dicho siempre que el gobierno de la famosa «coalición» con la burguesía es el gobierno de la traición a la democracia y a la re- volución, el gobierno de la matanza imperialista , el gobierno de la protección de los capitalistas y terratenientes contra el pueblo. Gracias a los engaños de los eseristas y mencheviques, en Rusia ha quedado y sigue existiendo bajo la república, durante la

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