1917

282 La crisis ha madurado 1 I E s indudable que las postrimerías de septiembre nos han aportado un grandioso viraje en la historia de la revolución rusa y, a juzgar por todas las apariencias, de la revolución mundial. La revolución obrera mundial comenzó con las acciones de hombres aislados, representantes abnegados de todo lo honesto que ha quedado del podrido «socialismo» oficial, que es en realidad socialchovinismo. Liebknecht en Alemania, Adler en Austria y Ma- clean en Inglaterra son los nombres más conocidos de estos héroes individuales que han asumido el difícil papel de precursores de la revolución mundial. La segunda etapa en la preparación histórica de esta revolución fue la vasta efervescencia de las masas, manifestada en la escisión de los partidos oficiales, en la edición de publicaciones clandestinas y en las manifestaciones de calle. A medida que se intensificaba la pro- testa contra la guerra fue aumentando el número de víctimas de las persecuciones gubernativas. Las cárceles de los países célebres por su legalidad, e incluso por su libertad—Alemania, Francia, Italia e Ingla- terra—, empezaron a llenarse de decenas y centenas de internaciona- listas, de enemigos de la guerra, de partidarios de la revolución obrera. Ha llegado ahora la tercera etapa, que puede ser denominada víspera de la revolución. Las detenciones en masa de los jefes de los partidos en la libre Italia y, sobre todo, el comienzo de las subleva- ciones militares en Alemania, son síntomas seguros del gran viraje, síntomas de la víspera de la revolución a escala mundial. 1 Tomado de Obras escogidas , tomo II. Los capítulos del I al III fueron publicados el 7 (20) de octubre en el número 30 de Rabochi Put; el capítulo VI se publicó por primera vez en 1924 [N del E].

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