1917
280 actual gobierno, de romper de una manera absoluta con los im- perialistas anglo-franceses, que están preparando el reparto «sepa- rado» de Rusia; la necesidad del paso inmediato de todo el poder a manos de la democracia revolucionaria, con el proletariado revolucio- nario a la cabeza . Nuestra declaración deberá formular esta conclusión en la forma más breve y tajante y de acuerdo con los proyectos progra- máticos: paz a los pueblos, tierra a los campesinos, confiscación de las ganancias escandalosas, poner fin al escandaloso sabotaje de la producción por los capitalistas. Cuanto más breve y tajante sea la declaración, mejor. En ella deben señalarse claramente dos puntos de extraordinaria impor- tancia: el pueblo está agotado por tantas vacilaciones, está harto de la indecisión de los eseristas y mencheviques; y que nosotros rom- pemos definitivamente con esos partidos porque han traicionado a la revolución. Una cosamás: con la oferta inmediata de una paz sin anexiones, la inmediata ruptura con los imperialistas aliados, con todos los impe- rialistas, o bien obtendremos en seguida un armisticio; o bien el paso de todo el proletariado revolucionario a la posición de la defensa —y toda la democracia revolucionaria, dirigida por él—, dará comienzo a una guerra verdaderamente justa, verdaderamente revolucionaria. Después de dar lectura a esta declaración y de reclamar reso- luciones y no palabras, acciones y no resoluciones escritas, debemos lanzar todo nuestro grupo a las fábricas y a los cuarteles : allí está su lugar, allí está el pulso de la vida, allí está la fuente de salvación de nuestra revolución y allí está el motor de la Conferencia Democrática. Allí debemos exponer, en discursos fogosos y apasionados, nuestro programa y plantear el problema así: o la aceptación íntegra del programa por la Conferencia, o la insurrección. No hay tér- mino medio. No es posible esperar. La revolución se hunde. Si planteamos el problema de ese modo y concentramos todo nuestro grupo en las fábricas y los cuarteles, estaremos en con- diciones de determinar el momento justo para iniciar la insurreccion . Y para enfocar la insurrección al estilo marxista, es decir, como un arte, debemos, al mismo tiempo, sin perder un minuto, organizar
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