1917
278 tierra del bloque de los eseristas (ni de los propios eseristas), y este es el quid del carácter popular de la revolución. Estamos en la situación ventajosa de un partido que sabe fir- memente cuál es su camino en medio de las más inauditas vacila- ciones, tanto de todo el imperialismo como de todo el bloque de los mencheviques y eseristas. Nuestro triunfo es seguro , pues el pueblo está ya al borde de la desesperación y nosotros señalamos al pueblo entero la verdadera sa- lida: le hemos demostrado, «en los días de la kornilovada», el valor de nuestra dirección y, después, hemos propuesto una transacción a los bloquistas, transacción que estos han rechazado sin que por ello hayan terminado sus vacilaciones. Sería el más grande de los errores creer que la transacción pro- puesta por nosotros, no ha sido rechazada todavía , que la Conferencia Democrática puede aceptarla todavía . La transacción era una oferta hecha de un partido a otros partidos . No podía hacerse de otro modo. Los partidos la rechazaron. La Conferencia Democrática es solo una conferencia , y nada más. No hay que olvidar una cosa: la mayoría del pueblo revolucionario, los campesinos pobres, irritados, no tienen representación en ella. Trátase de una conferencia de la minoría del pueblo ; no se debe olvidar esta verdad evidente. Sería el más grande de los errores, el mayor de los cretinismos parlamentarios, que nosotros considerásemos la Conferencia Democrática como un parlamento, pues aun suponiendo que se hubiese proclamado parlamento perma- nente y soberano de la revolución, igualmente no resolvería nada: la solución está fuera de ella , está en los barrios obreros de Petrogrado y de Moscú. Contamos con todas las premisas objetivas para una insu- rrección triunfante. Contamos con las excepcionales ventajas de una situación en que solo nuestro triunfo en la insurrección pondrá fin a unas vacilaciones que agotan al pueblo y que son la cosa más penosa del mundo; en que solo nuestro triunfo en la insurrección dará inmediatamente la tierra a los campesinos; en que solo nuestro triunfo en la insurrección hará fracasar todas esas maniobras de paz por separado, dirigidas contra la revolución, y las hará fracasar me- diante la oferta franca de una paz más completa, más justa y más próxima, una paz en beneficio de la revolución.
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