1917

266 Si en vez de pactar una «coalición» con la burguesía, que en- torpece todas las medidas de control y sabotea la producción, los eseristas y los mencheviques hubiesen puesto en abril el Poder en manos de los Soviets, si no hubiesen dedicado sus fuerzas a jugar al «carrusel ministerial» y a calentar, como burócratas, junto con los demócratas constitucionalistas, las poltronas ministeriales, los si- llones de las subsecretarías, etc., sino a dirigir a los obreros y campe- sinos en el ejercicio de su control sobre los capitalistas, en su guerra contra los capitalistas, Rusia sería hoy un país en plena transforma- ción económica, donde la tierra pertenecería a los campesinos y los bancos estarían nacionalizados; o sea, nuestro país estaría en ese sentido (es decir, en cuanto a estas medidas, que representan otras tantas bases económicas importantísimas de la vida moderna) por encima de los demás países capitalistas. La capacidad defensiva, la fuerza militar de un país con los bancos nacionalizados es mayor que la de un país con los bancos en manos de particulares. La fuerza militar de un país campesino con la tierra en manos de comités de campesinos es superior a la de un país de grandes propiedades terratenientes. Se invoca constantemente el patriotismo heroico y los pro- digios de arrojo militar de los franceses en 1792 y 1793. Pero se olvidan las condiciones materiales, las condiciones históricas y eco- nómicas sin las que hubieran sido imposibles aquellos milagros. La destrucción efectivamente revolucionaria del feudalismo, ya caduco, el paso de todo el país, con una celeridad, una decisión, una energía y una abnegación verdaderamente revolucionarias y democráticas, a un modo de producción más elevado, a la libre posesión de la tierra por los campesinos; he ahí las condiciones materiales, las condiciones económicas que salvaron a Francia con una rapidez «prodigiosa», regenerando y renovando su base económica. El ejemplo de Francia nos dice únicamente una cosa y solo una: para hacer que Rusia tenga capacidad de defensa y para lograr que también en ella se produzcan «prodigios» de heroísmo en masa, hay que barrer con implacabilidad «jacobina» todo lo viejo y renovar, regenerar a Rusia económicamente . Pero, en el siglo XX eso no puede hacerse simplemente barriendo el zarismo (hace ciento veinticinco

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