1917

262 todo eso, no puede dejar de reconocerse que es imposible avanzar sin marchar hacia el socialismo. Todo el mundo habla del imperialismo. Pero el imperialismo no es otra cosa que el capitalismo monopolista. Que también en Rusia el capitalismo se ha transformado en capitalismo monopolista lo evidencian palpablemente los monopo- lios «Prodúgol» y «Prodamet», el consorcio del azúcar, etc. El mismo consorcio del azúcar nos demuestra palmariamente la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado. Y ¿qué es el Estado? Es la organización de la clase dominante; en Alemania, por ejemplo, la organización de los junkers 8 y los capi- talistas. Por eso, lo que los Plejánov alemanes (Scheidemann, Lensch, etc.) llaman «socialismo de guerra» no es, en realidad, más que un ca- pitalismo monopolista de Estado en tiempo de guerra, o, dicho en tér- minos más sencillos y más claros, un presidio militar para los obreros y un régimen de protección militar para las ganancias de los capitalistas. Pues bien, sustituyan ese Estado de junkers y capitalistas, ese Es- tado de terratenientes y capitalistas, por un Estado democrático-revo- lucionario , es decir, por un Estado que destruya revolucionariamente todos los privilegios, que no tema implantar revolucionariamente la democracia más completa, y verán que el capitalismo monopolista de Estado, en un Estado verdaderamente democrático-revolucio- nario, representa inevitablemente, infaliblemente, ¡un paso!, ¡pasos hacia el socialismo! En efecto, cuando una empresa capitalista gigantesca se con- vierte en monopolio, sirve a todo el pueblo. Si se convierte en mo- nopolio de Estado, el Estado (es decir, la organización armada del pueblo, y muy en primer término de los obreros y los campesinos, si se trata de un régimen de democracia revolucionaria ) dirige todas las empresas. ¿En interés de quién? O bien en interés de los terratenientes y los capitalistas, en cuyo caso no tendremos un Estado democrático-revolucionario, sino un Estado burocrático-reaccionario, es decir, una república imperialista. 8 En Alemania el término junker es usado para referirse a la nobleza terrateniente. Debe diferenciarse del uso anterior hecho por Lenin para hablar de los cadetes miembros de las academias militares [N del E].

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