1917

259 El control burocrático reaccionario: he ahí el único recurso de que saben echar mano los Estados imperialistas, sin exceptuar las re- públicas democráticas de Francia y Estados Unidos, para volcar las cargas de la guerra sobre el proletariado y las masas trabajadoras. La contradicción fundamental de la política de nuestro go- bierno estriba precisamente en que —para no divorciarse de la burguesía, para no deshacer la «coalición» con ella—no tiene más re- medio que practicar un control reaccionario-burocrático, dándole el nombre de «democrático-revolucionario», engañando a cada paso al pueblo, exasperando e irritando a las masas, que acaban de derribar el zarismo. En cambio, precisamente la aplicación de medidas democrá- ticas y revolucionarias, que agruparan en asociaciones justamente a las clases oprimidas, a los obreros y a los campesinos, a las masas, permitiría implantar el control más efectivo sobre los ricos y llevar a cabo una lucha más eficaz contra la ocultación de los ingresos. Se quiere fomentar la circulación de cheques para luchar contra la emisión excesiva de papel moneda. Para los pobres esa medida carece de importancia, pues, de todos modos, viven al día y su «ciclo económico» se realiza en una semana, restituyendo a los capitalistas los contados kopeks que han conseguido ganar. Para los ricos, la circulación de cheques podría tener una importancia ex- traordinaria, pues permitiría al Estado —particularmente conjugada con medidas como la nacionalización de los bancos y la abolición del secreto comercial— establecer un control real sobre los ingresos de los capitalistas, imponerles tributos efectivos y «democratizar» (y, al mismo tiempo, ordenar) verdaderamente el sistema financiero. Pero el obstáculo con que se tropieza es precisamente el miedo de atentar contra los privilegios de la burguesía y de romper la «coa- lición» establecida con ella; pues, sin medidas verdaderamente revo- lucionarias, sin la más seria coerción, los capitalistas no se someterán a ningún control, no descubrirán sus presupuestos ni pondrán sus reservas de papel moneda «bajo el control» del Estado democrático. Nacionalizando los bancos, promulgando una ley que hi- ciese obligatoria la circulación de cheques para todos los ricos, su- primiendo el secreto comercial, castigando con la confiscación de

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