1917
258 de la Hacienda y la aproximación de la bancarrota financiera. Todo el mundo reconoce que la emisión de papel moneda es un empréstito forzoso de la peor especie; todo el mundo reconoce que empeora principalmente la situación de los obreros, la parte más pobre de la población, y que es el peor de los males del caos financiero. ¡Y esa es precisamente la medida de que echa mano el go- bierno Kerenski, apoyado por los eseristas y los mencheviques! Para combatir seriamente la desorganización de la Hacienda y la bancarrota inevitable de la Hacienda, no hay más camino que romper revolucionariamente con los intereses del capital e implantar un con- trol verdaderamente democrático, es decir, «por abajo», el control de los obreros y los campesinos pobres sobre los capitalistas; el camino que hemos venido propugnando a lo largo de nuestra exposición. La emisión ilimitada de papel moneda estimula la especulación, permite a los capitalistas amasar con ella millones y crea enormes difi- cultades al tan necesario aumento de la producción, pues la carestía de los materiales, la maquinaria, etc., sigue aumentando y progresando a saltos. ¿Cómo poner remedio a la situación cuando se ocultan las fortunas adquiridas por los ricos mediante la especulación? Puede establecerse un impuesto de utilidades con tasas progre- sivas y muy elevadas para los grandes y muy grandes ingresos. Nuestro gobierno, siguiendo las huellas de los demás gobiernos imperialistas, ha implantado este impuesto. Pero la medida no es, en gran parte, más que una ficción, letra muerta: primero, porque la moneda se está depreciando con rapidez creciente, y segundo, porque la ocultación de los ingresos aumenta en la medida en que tienen por fuente la especulación y en que se protege el secreto comercial. Para que este fuese un impuesto real y no ficticio, habría que proceder a un control efectivo y no simplemente formal. Mas el control sobre los capitalistas es imposible, mientras no pierda su carácter burocrático, pues la burocracia misma está atada, está vin- culada a la burguesía por miles de lazos. Por eso, en los Estados imperialistas de Europa Occidental, sean monarquías o repúblicas, el saneamiento de la Hacienda no se logra más que implantando un «trabajo obligatorio» que para los obreros es un presidio militar o una esclavitud militar .
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