1917

249 Solo las grandes empresas tienen una importancia decisiva, y aquí se dan ya los recursos y fuerzas técnicas y culturales necesarios para proceder al «asociamiento». Únicamente falta la iniciativa de un poder revolucionario , iniciativa firme, resuelta e implacablemente severa para con los explotadores, a fin de poner en movimiento esas fuerzas y esos recursos. Cuanto más pobre es un país en elementos con instrucción técnica y en elementos intelectuales en general, más se impone la necesidad de decretar cuanto antes y lo más resueltamente po- sible la sindicación obligatoria, comenzando por llevarla a cabo en las empresas muy grandes y grandes, pues precisamente la sindi- cación permitirá economizar fuerzas intelectuales, aprovecharlas íntegramente y distribuirlas con más acierto. Y si hasta los campe- sinos rusos, en sus apartados rincones, bajo el gobierno zarista, lu- chando contra las mil trabas que éste les oponía, supieron, después de 1905, dar un gigantesco paso, asociándose en organizaciones de todo género, es evidente que en unos cuantos meses, si no antes, podría llevarse a cabo la sindicación de la grande y mediana in- dustria y del comercio, siempre y cuando así lo impusiese un go- bierno verdaderamente democrático y revolucionario, apoyado en la asistencia, la participación, el interés y las ventajas de las «capas inferiores», de la democracia, de los empleados y de los obreros, un gobierno que invitase a estos elementos a ejercer el control. La reglamentación del consumo La guerra ha obligado a todos los Estados beligerantes y a mu- chos neutrales a reglamentar el consumo. Las cartillas de raciona- miento de pan aparecieron en escena, se convirtieron en un fenómeno habitual, y tras ellas vinieron otras. Rusia no constituyó una excepción e implantó también las cartillas de pan. Pero es precisamente a la luz de este ejemplo como mejor po- demos comparar los métodos burocráticos reaccionarios de lucha contra la catástrofe, métodos que procuran limitarse a un mínimo de reformas, con los métodos democrático-revolucionarios que, si quieren ser dignos de ese nombre, deben plantearse como tarea inmediata

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