1917

248 de esa ley, haciéndoles responder con todos sus bienes, con arreglo al principio de la caución solidaria: todos por uno y uno por todos. Asimismo, se hace responsables tanto a todos los empleados, obligán- doles también a agruparse en un sindicato único , como a todos los obreros y a su respectivo sindicato. La finalidad del «asociamiento» es implantar la contabilidad más completa, más rigurosa y más precisa, y sobre todo centralizar las operaciones de compra de materias primas y de venta de los productos, así como ahorrar recursos y energías del pueblo. Una vez que se hayan unido en un consorcio las empresas desperdigadas, este ahorro adquirirá proporciones gigantescas, como enseñan las ciencias económicas y demuestra la experiencia de todos los consorcios, cárteles y trusts . Repetimos una vez más que, de por sí, esta sindicación no altera en lo más mínimo las relaciones de propiedad ni priva de un solo kopek a ningún propietario. Hay que subrayar con fuerza esta circunstancia, pues la prensa burguesa no cesa de «asustar» a los pequeños y medianos propietarios diciéndoles que los socialistas, en general, y los bolcheviques, en particular, quieren «ex- propiarlos»; esta afirmación es una mentira a sabiendas, ya que los socialistas, aun en el caso de una revolución socialista completa , no expropiarán a los pequeños campesinos, pues no quieren ni pueden hacerlo. Nosotros hablamos únicamente de las medidas inmediatas y más urgentes, ya aplicadas en la Europa Occidental, y que una demo- cracia medianamente consecuente habría adoptado también en Rusia sin demora, para conjurar la inminente catástrofe que nos amenaza. La sindicalización de los más pequeños y más humildes pro- pietarios tropezaría con serias dificultades técnicas y culturales, dados el extraordinario fraccionamiento de sus empresas, la pri- mitiva técnica de estas y el analfabetismo o exigua instrucción de los propietarios. Pero esas empresas podrían ser eximidas del cum- plimiento de la ley (como hemos dicho ya en el ejemplo citado arriba), y el hecho de que no hubieran sido sindicadas —sin hablar ya de si lo fueran más tarde— no representaría un obstáculo serio, pues las pequeñas empresas, aunque muy numerosas, desempeñan un papel ínfimo en el volumen global de la producción, en la eco- nomía nacional en su conjunto, y, además, dependen casi siempre, en una forma u otra, de las grandes empresas.

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