1917

228 según una «reglamentación establecida por el Estado». En realidad, tras estas bellas palabras se oculta el torpedeo del control, su re- ducción a la nada, a una ficción; se oculta una comedia de con- trol, el aplazamiento de todas las medidas eficaces y de verdadera importancia práctica, la creación de organismos de control inde- ciblemente alambicados, farragosos, inertes y burocráticos, media- tizados todos ellos por los capitalistas y que no hacen ni pueden hacer nada, absolutamente nada. Para no hacer afirmaciones gratuitas, nos remitiremos a tes- timonios de mencheviques y eseristas, es decir, de esos mismos ele- mentos que en los primeros seis meses de revolución han tenido la mayoría en los Soviets, de esos mismos elementos que participaron en el «gobierno de coalición» y que, por ello, son políticamente res- ponsables ante los obreros y los campesinos rusos de su connivencia con los capitalistas y de que éstos hayan frustrado todo control. El periódico oficial del organismo supremo entre los llamados organismos «con plenos poderes» (¡fuera bromas!) de la democracia «revolucionaria», Izvestia del CEC (es decir, del Comité Ejecutivo Central del Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Sol- dados y Campesinos de toda Rusia) publica en su número 164, del 7 de septiembre de 1917, una disposición de un organismo espe- cial, creado con fines de control por esos mismos mencheviques y eseristas y que se halla por entero en sus manos. Ese organismo es- pecial es la «Sección de Economía» del Comité Ejecutivo Central. En esa disposición se reconoce oficialmente, como un hecho, « la absoluta pasividad de los organismos centrales de reglamentación de la vida económica ajenos al Gobierno ». ¿Cabe testimonio más elocuente de la bancarrota de la polí- tica menchevique y eserista que este, suscrito por ellos mismos? La necesidad de reglamentar la vida económica fue ya reco- nocida bajo el zarismo, habiéndose creado diferentes organismos a ese fin. Pero, bajo el zarismo, el desbarajuste económico hacía pro- gresos cada vez mayores, llegando a alcanzar proporciones mons- truosas. Inmediatamente se reconoció que era misión del gobierno republicano, del gobierno revolucionario, adoptar medidas serias y decididas para acabar con el desbarajuste. Al ser formado con el

RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=