1917
226 país no hay mercancías, el país perece por falta de víveres, por falta de mano de obra, existiendo trigo y materias primas en cantidad suficiente: ¡y en un país que se encuentra en esas condiciones, en un momento tan crítico, vemos a grandes masas en paro forzoso! ¿Se quiere mejor prueba de que durante este medio año de revolución (que algunos califican de gran revolución, pero que, por ahora, sería más justo denominar revolución podrida), con una república democrática, con gran profusión de asociaciones, organismos e ins- tituciones que se intitulan orgullosamente «democrático-revolucio- narios», no se ha hecho en realidad nada serio, nada absolutamente, contra la catástrofe, contra el hambre? Nos acercamos con celeridad creciente al desastre, pues la guerra no espera, y el desbarajuste ori- ginado por ella en todos los dominios de la vida del pueblo se hace más y más profundo. Sin embargo, basta con fijarse y reflexionar lo más mínima- mente para convencerse de que existen los medios necesarios para combatir la catástrofe y el hambre, de que las medidas a tomar son perfectamente claras y sencillas, perfectamente realizables, plena- mente asequibles a las fuerzas del pueblo, y que si no se toman es única y exclusivamente porque su implantación lesionaría las ganan- cias fabulosas de un puñado de terratenientes y capitalistas. En efecto. Puede asegurarse que no hallarán ni un solo dis- curso, ni un solo artículo, sea cual fuere la tendencia del periódico, ni una sola resolución, sea cual fuere la asamblea o institución en que se haya votado, donde no se exponga de modo claro y concreto la me- dida fundamental y decisiva para luchar contra la catástrofe y contra el hambre, para evitarlas. Esa medida es el control, la vigilancia, la contabilidad, la reglamentación por el Estado, una distribución acer- tada de la mano de obra en la producción y en la distribución de los productos, el ahorro de las energías del pueblo, la eliminación de todo gasto superfluo de energías, su economía. Control, vigilancia, contabilidad: eso es lo principal en la lucha contra la catástrofe y contra el hambre. Eso es algo indiscutible y admitido por todo el mundo. Pero eso es precisamente lo que no hacen, por miedo a atentar contra la omnipotencia de los terratenientes y los capitalistas, contra sus ganancias desmedidas, inauditas, escandalosas, obtenidas
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