1917
219 completamente equivocada, en el sentido de «un ministerio formado con los partidos mayoritarios de los Soviets»; y en esta opinión pro- fundamente equivocada desearíamos detenernos con más detalle. «Un ministerio formado con los partidos mayoritarios de los Soviets» implica un cambio de personas en el cuerpo ministerial, conservando intangible todo el viejo aparato del poder guberna- mental, aparato íntegramente burocrático, íntegramente no demo- crático, incapaz de llevar a cabo reformas serias que constan incluso en los programas de los eseristas y de los mencheviques. «El poder a los Soviets» significa una transformación radical de todo el viejo aparato del Estado, aparato burocrático que frena todo lo que es democrático; significa la eliminación de dicho apa- rato y su reemplazo por otro nuevo, popular, o sea, auténticamente democrático, el de los Soviets, que implica una mayoría organi- zada y armada del pueblo: obreros, soldados y campesinos; significa ofrecer la iniciativa y la independencia a la mayoría del pueblo no solo en la elección de los diputados, sino también en la administra- ción del Estado y en la realización de reformas y transformaciones. Para hacer más clara y palpable esta diferencia recordemos una valiosa confesión hecha hace algún tiempo por el periódico del partido gubernamental —el eserista—, Dielo Naroda . Aun en aquellos ministerios —decía el diario— que fueron entregados a los ministros socialistas (esto se escribía durante la decantada coalición con los demócratas-constitucionalistas, cuando los mencheviques y los eseristas eran ministros), aun en ellos quedó todo el viejo aparato administrativo, el cual frena toda la labor. Es comprensible. Toda la historia de los países parlamenta- rios burgueses y, en medida considerable, la de los países burgueses constitucionales demuestra que un cambio ministerial significa muy poco, pues la labor administrativa real está en manos de un ejército gigantesco de funcionarios. Y este ejército está impregnado de un espíritu antidemocrático, está ligado por miles de hilos con los terratenientes y la burguesía, dependiendo de ambos en todas las formas imaginables. Este ejército está rodeado por una atmósfera de relaciones burguesas, solo respira ese aire, se ha congelado, enca- llecido, anquilosado; no tiene fuerzas para liberarse de esa atmósfera,
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