1917
217 Uno de los problemas fundamentales de la revolución 1 E l problema fundamental de toda revolución es, indudable- mente, el problema del poder estatal. Lo decisivo es cuál clase tiene el poder. Por eso, cuando el periódico del principal partido guber- namental en Rusia, Dielo Naroda , se quejaba hace poco (núm. 147) de que por discutir acerca del poder se olvidaba el problema de la Asamblea Constituyente y el problema del pan. Debería haberse respondido a los eseristas: quéjense de ustedes mismos. Porque son precisamente las vacilaciones, la indecisión de su partido, las que más han contribuido a que se prolongue ese «carrusel ministerial», a que se postergue sin término la Asamblea Constituyente y a que los capitalistas hagan fracasar las medidas adoptadas y fijadas para el monopolio del trigo y el abastecimiento de pan del país. No se puede esquivar ni apartar el problema del poder, pues es precisamente el problema fundamental que lo determina todo en el desarrollo de la revolución, en su política exterior e interior. El hecho de que nuestra revolución «haya gastado en vano» seis meses de va- cilaciones respecto a la organización del Poder, es indiscutible y está determinado por la política vacilante de los eseristas y de los menche- viques. Pero, a su vez, la política de estos partidos se ha determinado, en última instancia, por la posición de clase de la pequeña burguesía, por su inestabilidad económica en la lucha entre el capital y el trabajo. El interrogante reside ahora en saber si la democracia peque- ñoburguesa ha aprendido algo o no en estos tan importantes seis meses, extraordinariamente ricos en contenido. Si la respuesta es ne- gativa, entonces la revolución ha perecido y solo una insurrección 1 Publicado en el número 10 de Rabochi Put el 14 (27) de septiembre.
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