1917

213 a los campesinos pobres. Exigirá la paz y la ruptura con los aliados. Eso es imposible. Estamos más próximos y más seguros con la bur- guesía, pues no nos hemos separado de ella, sino que por un breve tiempo hemos reñido con ella y tan solo por el incidente de Kornílov. Hemos reñido, pero ya nos reconciliaremos. Además, los bolchevi- ques no nos hacen ninguna «concesión», puesto que los intentos de insurrección de su parte ya están de todos modos condenados a la derrota, como la Comuna de 1871. Otra voz diría: referirse a la Comuna es muy superficial y hasta tonto, pues, en primer lugar, algo han aprendido los bolchevi- ques desde 1871, y ahora no dejarían de apoderarse de los bancos y no vacilarían en marchar sobre Versalles; y en tales condiciones hasta la Comuna podría haber triunfado. Además, la Comuna no podía ofrecer al pueblo en seguida todo lo que podrán ofrecerle los bolche- viques si obtienen el poder, a saber: la tierra a los campesinos, la pro- puesta inmediata de paz, un control verdadero sobre la producción, una paz honesta con los ucranianos, con los finlandeses, etc. Ha- blando en términos vulgares, los bolcheviques tienen diez veces más «cartas de triunfo» en sus manos que la Comuna. En segundo lugar, la Comuna significa de todos modos una penosa guerra civil, un largo estancamiento del desarrollo cultural pacífico; después de ella, facilita las operaciones y las maniobras de todos los Mac-Mahon y Kornílov y tales operaciones amenazan a toda nuestra sociedad burguesa. ¿Es sensato correr el riesgo de una Comuna? Pero la Comuna será inevitable en Rusia si no tomamos el poder, si las cosas siguen en la misma situación difícil en que estu- vieron desde el 6 de mayo hasta el 31 de agosto. Todo obrero y sol- dado revolucionario inevitablemente pensará en la Comuna, tendrá fe en ella, inevitablemente intentará llevarla a cabo, razonando así: el pueblo perece, la guerra, el hambre, la ruina prosiguen su marcha. Solo en la Comuna está la salvación. Pereceremos, moriremos todos, pero llevaremos a la realidad la Comuna. Tales pensamientos son ineludibles en los obreros y ahora no se logrará vencer a la Co- muna tan fácilmente como en 1871. La Comuna rusa tendrá en todo el mundo aliados cien veces más fuertes que en 1871… ¿Es sensato que corramos el riesgo de una Comuna? Tampoco puedo

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