1917
211 Ahora, solo ahora, y quizás apenas durante unos pocos días o por una o dos semanas, un gobierno de ese tipo podría crearse y afianzarse de un modo completamente pacífico. Podría garantizar muy probablemente un movimiento pacífico de avance de toda la revolución rusa y ofrecería extraordinarias probabilidades de que el movimiento mundial adelante a grandes pasos hacia la paz y hacia el triunfo del socialismo. Solo en nombre de este desarrollo pacífico de la revolución, po- sibilidad extraordinariamente rara en la historia y extraordinariamente valiosa, exclusivamente rara, solo en nombre de ella, pueden y deben, a mi parecer, los bolcheviques, partidarios de la revolución mun- dial y de los métodos revolucionarios, aceptar tales compromisos. El compromiso consistiría en que los bolcheviques, sin pre- tender una participación en el gobierno (imposible para un inter- nacionalista si no se realizan efectivamente las condiciones de la dictadura del proletariado y de los campesinos pobres), renuncia- rían a exigir de inmediato el paso del poder al proletariado y a los campesinos pobres y a los métodos revolucionarios de lucha por esa reivindicación. La condición, de por sí evidente y que no repre- sentaría novedad alguna para los eseristas y mencheviques, sería la plena libertad de agitación y la convocatoria de la Asamblea Cons- tituyente, sin nuevas dilaciones, e incluso en un plazo más breve. Los mencheviques y los eseristas, como bloque gubernamental, consentirían (en el supuesto de que se llegara al compromiso) en constituir un gobierno, íntegra y exclusivamente responsable ante los Soviets, pasando a manos de estos todo el poder también en las pro- vincias. En eso consistiría la «nueva» condición. Pienso que los bol- cheviques no propondrían otras condiciones, confiando en que una verdadera y completa libertad de agitación y la inmediata aplicación de nuevos principios democráticos en la composición de los Soviets (nuevas elecciones) y en su funcionamiento, garantizarían de por sí un desarrollo pacífico de la revolución y pondrían fin pacíficamente a las luchas partidarias en el seno de los Soviets. ¿Pero quizás esto sea ya imposible? Quizás. Pero si existe, aunque no sea más que una probabilidad sobre cien, valdría la pena intentarlo.
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