1917

207 extraordinariamente a él, pero no en forma directa , sino de costado. Y hay que hacer agitación en este mismo instante , no tanto directa- mente contra Kerenski, como indirectamente , pero también contra él, esto es: exigiendo una guerra activa, muy activa, auténticamente revolucionaria contra Kornílov. El solo desarrollo de esta guerra puede conducirnos al poder, pero en la propaganda hay que hablar poco de eso (recordando firmemente que mañana mismo los acon- tecimientos nos pueden colocar en el poder, y entonces no lo de- jaremos escapar). Me parece que debería comunicarse esto en una carta (no en la prensa) a las comisiones de agitación y propaganda y, en general, a los miembros del Partido. Hay que luchar despia- dadamente contra las frases acerca de la defensa del país, del frente único de la democracia revolucionaria, del apoyo al Gobierno pro- visional, etc., demostrando precisamente que no son sino frases . Ahora, hay que decirles, es el momento de obrar: ustedes, señores eseristas y mencheviques, hace tiempo que han gastado estas frases. Ahora es el momento de obrar . La guerra contra Kornílov hay que hacerla de manera revolucionaria, atrayendo a las masas, levantán- dolas, inflamándolas, enardeciéndolas (y Kerenski teme a las masas, teme al pueblo). En la guerra contra los alemanes, ahora precisa- mente es necesario obrar : de inmediato y de una manera absoluta hay que proponer la paz sobre la base de condiciones precisas . De hacer esto se podrá lograr, ya sea una pronta paz, ya sea transformar la guerra en revolucionaria; de otro modo, todos los mencheviques y eseristas seguirán siendo lacayos del imperialismo. P. S.: Habiendo leído, después de escribir esto, seis números de Rabochi 2, , debo decir que coincidimos plenamente. Saludo de todo corazón los magníficos editoriales, el resumen de la prensa y los artículos firmados por V. M-n y Vol-i. Sobre el discurso de Vo- lodarski leí su carta a la Redacción; esa carta también «anula» mis reproches. Nuevamente, mis mejores votos y saludos. 2 El Obrero, órgano central del Partido Bolchevique; sustituyó a Pravda luego de su clausura. Se publicó entre el 25 de agosto (7 de septiembre) y el 2 (15) de septiembre de 1917.

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