1917
206 cayendo en una «posición conciliadora», dejándose arrastrar por la corriente de los acontecimientos. Vamos a combatir y combatimos a Kornílov, como lo hacen las tropas de Kerenski, pero nosotros no apoyamos a Kerenski, sino que desenmascaramos su debilidad, esa es la diferencia. Es una di- ferencia bastante sutil, pero archiesencial y no se la puede olvidar. ¿En qué consiste el cambio de nuestra táctica después de la sublevación de Kornílov? En que cambiamos la forma de nuestra lucha contra Ke- renski. Sin debilitar un ápice nuestra hostilidad contra él, sin retirar una sola palabra dicha en su contra, sin renunciar al objetivo de derribar a Kerenski, decimos: hay que tomar en cuenta el momento; no vamos a derrocar a Kerenski en seguida; ahora encararemos de otra manera la tarea de luchar contra él, o más precisamente, ha- ciendo ver al pueblo (que lucha contra Kornílov) la debilidad y las vacilaciones de Kerenski. También antes hacía esto, pero ahora pasa a ser lo fundamental ; en esto consiste el cambio. Luego, el cambio consiste en que ponemos en un primer plano el intensificar la agitación en favor de lo que podríamos llamar «exi- gencias parciales» a Kerenski: que arreste a Miliukov, que arme a los obreros de Petrogrado, que llame a las tropas de Kronstadt, de Ví- borg y de Helsingfors a Petrogrado, que disuelva la Duma de Es- tado, que arreste a Rodzianko, que legalice la entrega de las tierras de los terratenientes a los campesinos, que implante el control obrero sobre el trigo y las fábricas, etc. Y estas exigencias no las debemos presentar solo a Kerenski, no tanto a Kerenski como a los obreros, soldados y campesinos, ganados por la marcha de la lucha contra Kornílov. Seguir animándolos , alentarlos a que liquiden a los generales y oficiales que se han pronunciado a favor de Kornílov, insistir en que ellos exijan de inmediato la entrega de la tierra a los campesinos, sugerirles a ellos la idea sobre la necesidad de arrestar a Rodzianko y a Miliukov, de disolver la Duma de Estado, clausurar Riech y otros pe- riódicos burgueses e iniciar una investigación judicial. A los eseristas de «izquierda» es a quienes más hay que empujar en esta dirección. Sería incorrecto pensar que nos hemos alejado del objetivo de la conquista del poder por el proletariado. No. Nos hemos acercado
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