1917

202 La experiencia de la revolución rusa —en la que los aconte- cimientos, sobre todo bajo la influencia de la guerra imperialista y de la crisis profundísima por ella provocada, se han desarrollado con inmensa celeridad—, desde febrero hasta julio de 1917 ha venido a confirmar palpablemente, con una evidencia extraordinaria, la vieja verdad marxista de la actitud vacilante de la pequeña burguesía. La enseñanza de la revolución rusa es esta: no hay, para las masas trabajadoras, más camino de salvación, si quieren escapar a la férrea tenaza de la guerra, el hambre, a su esclavización por los te- rratenientes y capitalistas, que la ruptura completa con los partidos de los eseristas y mencheviques, la clara comprensión de su papel de traidores, la renuncia de todo tipo de entendimiento con la bur- guesía, el paso resuelto al lado de los obreros revolucionarios. Los obreros revolucionarios son, si los campesinos pobres los apoyan, los únicos que están en condiciones de vencer la resistencia de los capitalistas, de llevar al pueblo a la conquista de la tierra sin indem- nización, a la plena libertad, al triunfo sobre el hambre, al triunfo sobre la guerra, hacia una paz justa y duradera. Epílogo Este artículo fue escrito, como se deduce de su texto, a fi- nales de julio. La historia de la revolución durante el mes de agosto ha confirmado plenamente sus aseveraciones. Además, a finales de agosto, la sublevación de Kornílov 2 imprimió a la revolución un 2 Complot contrarrevolucionario de la burguesía rusa en agosto de 1917, encabezado por el general zarista Kornílov. Los conspiradores, que se apoyaban en los altos mandos del ejército, se proponían —con ayuda de las unidades de cadetes y cosacos— apoderarse del Petrogrado revolucionario, destrozar el Partido Bolchevique, disolver los Soviets e implantar en el país una dictadura militar. Respondiendo al llamamiento del CC del Partido Bolchevique, los obreros de Petrogrado y los marinos y soldados revolucionarios sofocaron la sublevación de Kornílov. Presionado por las masas, el Gobierno provisional se vio obligado a ordenar la detención de Kornílov y sus cómplices y entregarlos a los tribunales, acusados de sublevación. Fracasó el intento de la burguesía y de los terratenientes de aplastar la revolución. La derrota de la «korniloviada»hizo crecer la influencia del Partido Bolchevique entre

RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=