1917
197 subsecretario del ministro de Industria, era el representante típico de esta máquina de gobierno, que obstaculizaba toda medida que pudiera adoptarse contra los capitalistas. Los ministros discur- seaban, y todo seguía como antes. Tsereteli fue uno de los ministros más aprovechados por la burguesía para luchar contra la revolución. Fue el encargado de «apa- ciguar» Kronstadt, cuando los revolucionarios de aquella plaza lle- garon al colmo de la osadía y destituyeron al comisario que había sido nombrado. La burguesía abrió en sus periódicos una campaña increíblemente estrepitosa, rabiosa y perversa, llena de mentiras y calumnias contra Kronstadt, acusándole de querer «separarse de Rusia», repitiendo esta y otras necedades en todos los tonos e infun- diendo pánico a la pequeña burguesía y a los filisteos. Tsereteli, el más típico representante de esos filisteos aterrados y obtusos, fue el que más «honestamente» tragó el anzuelo de esta campaña burguesa de provocación, el que más celosamente se esforzó por «aplastar y reprimir» a Kronstadt, sin darse cuenta de su papel de lacayo de la burguesía contrarrevolucionaria. Resultó ser un instrumento eje- cutor del «pacto» concertado con el Kronstadt revolucionario, con arreglo al cual el comisario de esta plaza no sería nombrado simple y llanamente por el gobierno, sino elegido por Kronstadt y confirmado por el gobierno. En estas miserables componendas y otras seme- jantes malgastaban su tiempo los ministros que habían desertado del socialismo al campo de la burguesía. Allí donde ningún ministro burgués podía comparecer ante los obreros revolucionarios o ante los Soviets para defender al go- bierno, se presentaba (mejor dicho, era enviado por la burguesía) un ministro «socialista» Skóbeliev, Tsereteli, Chernov u otro, que cum- plía concienzudamente con su misión burguesa, desviviéndose por defender al gobierno y limpiar de culpas a los capitalistas, engañando al pueblo con la repetición de promesas, promesas y más promesas, con consejos que se reducían a lo mismo: esperar, esperar y esperar. El ministro Chernov tenía concentrados sus mejores esfuerzos en la obra de regateo con sus colegas burgueses: hasta el mismo mes de julio, hasta la nueva «crisis de poder» planteada después del mo- vimiento del 3 y 4 de julio, hasta la salida de los demócratas
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