1917

190 obtengamos la victoria definitiva! Tal es el estado de cosas. Los ca- pitalistas y terratenientes, que son mayoría en el gobierno, se burlan cínicamente de los campesinos. II ¿Cómo es posible que ocurran esas cosas en un país libre que acaba de derribar el poder zarista? En un país no libre, el pueblo es go- bernado por un zar y un puñado de terratenientes, capitalistas y fun- cionarios a quienes nadie ha elegido. En un país libre, el pueblo no es gobernado más que por quienes él mismo ha designado para ese fin. En las elecciones, el pueblo se divide en partidos y, general- mente, cada clase de la población forma su propio partido, como acontece, por ejemplo, con los terratenientes, con los capitalistas, con los campesinos y con los obreros, agrupados en sus diferentes partidos. Por eso, en los países libres, el gobierno del pueblo se rea- liza a través de una lucha franca entre los partidos y por medio de los pactos que estos partidos conciertan libremente entre sí. Después de derribado el 27 de febrero de 1917 el poder zarista, durante cuatro meses aproximadamente, Rusia fue go- bernada como un país libre, es decir, por la lucha franca de par- tidos formados libremente y por medio de los pactos que estos partidos concertaban libremente entre sí. Por eso, si queremos comprender el desarrollo de la revolución rusa, tenemos ante todo que estudiar las características de los partidos principales, los in- tereses de clase por ellos defendidos y las relaciones de todos esos partidos entre sí. III Derribado el régimen zarista, el poder del Estado pasó a manos del primer Gobierno provisional. Este gobierno estaba formado por representantes de la burguesía, es decir, de los capitalistas, a los que se habían unido los terratenientes. El partido de los «demócratas cons- titucionalistas», el partido principal de los capitalistas, marchaba a la cabeza como partido dirigente y gobernante de la burguesía.

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