1917

188 frente y los campesinos, que se apoderan por propia iniciativa de las tierras de los terratenientes, son llevados ante los tribunales. Las imprentas de los periódicos obreros son asaltadas y los periódicos, suspendidos sin juicio previo. Los bolcheviques son encarcelados, a menudo sin que contra ellos se formule acusación alguna o bajo el peso de acusaciones a todas luces calumniosas. Se objetará, acaso, que las persecuciones de bolcheviques no constituyen ningún atentado contra la libertad, puesto que las autoridades se limitan a perseguir a ciertas personas por determi- nadas imputaciones. Pero esta objeción falta manifiestamente y a sabiendas a la verdad; pues, aun suponiendo que determinadas personas cometan delitos, aun suponiendo que se prueben y re- conozcan en sentencia judicial los hechos que se les imputan, sus delitos no serían nunca motivo bastante para destruir una imprenta ni decretar la prohibición de determinados periódicos. Otra cosa sería si el gobierno declarase delictivo, por medio de una ley, a todo el partido de los bolcheviques, a la corriente política que estos re- presentan, a sus ideas. Pero nadie ignora que el gobierno de la Rusia libre no podía hacer ni ha hecho nada semejante. Lo que pone fundamentalmente de manifiesto el carácter calumnioso de las acusaciones lanzadas contra los bolcheviques es que la prensa de los terratenientes y capitalistas venía cubriendo de furiosos insultos a los bolcheviques por sus campañas contra la guerra, contra los terratenientes y capitalistas, y en una época en que no se había inventado un solo fundamento de acusación contra ningún bolchevique, ya exigían abiertamente que se les encarcelase y persiguiese. El pueblo quiere la paz. El gobierno revolucionario de la Rusia libre, a pesar de eso, ha reanudado la guerra de conquista a basada en los mismos tratados secretos concertados por el exzar Ni- colás II con los capitalistas ingleses y franceses, en interés del saqueo de otros pueblos por los capitalistas rusos. Estos tratados secretos si- guen sin darse a la publicidad. En vez de proponer a todos los pue- blos una paz justa, el gobierno de la Rusia libre se ha limitado a unos cuantos subterfugios.

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