1917

177 A propósito de las consignas 1 O curre con harta frecuencia que cuando la historia da un viraje brusco, hasta los partidos avanzados dejan pasar un tiempo más o menos largo antes de orientarse en la nueva situación creada y repiten consignas que, si ayer eran acertadas, hoy han perdido ya toda razón de ser tan «súbitamente» como «súbito» es el brusco viraje de la historia. Algo semejante puede ocurrir, a lo que parece, con la con- signa de la entrega de todo el poder a los Soviets. Durante un pe- ríodo ya para siempre fenecido de nuestra revolución, digamos desde el 27 de febrero hasta el 4 de julio, esta consigna era acertada. Pero hoy, a todas luces ya no lo es. Si no comprendemos esto, no podremos comprender tampoco ninguno de los problemas esen- ciales de la actualidad. Cada consigna debe derivar siempre del conjunto de peculiaridades que forman una determinada situación política. Y hoy, después del 4 de julio, la situación política de Rusia es radicalmente distinta de la que imperó desde el 27 de febrero hasta esa fecha. Entonces, durante ese período ya fenecido de la revolución, regía en el Estado la llamada «dualidad de poderes», fenómeno que expresaba, material y formalmente, el carácter indefinido y de transición del poder del Estado. No olvidemos que el problema del poder es fundamental en toda revolución. Durante ese período, el poder se mantenía en un estado de desequilibrio. Lo compartían, por virtud de un pacto voluntario, el Gobierno provisional y los Soviets. Estos eran delegaciones de la masa de obreros y soldados armados y libres, es decir, no supeditados 1 Obras escogidas , tomo II. Escrito a mediados del mes de julio.

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