1917
175 La consigna ¡Todo el poder a los Soviets! era la consigna ade- cuada a un desarrollo pacífico de la revolución, posible en abril, en mayo, en junio y aun hasta el 5-9 de julio, es decir, antes de que el poder pasara efectivamente a manos de la dictadura militar. Ahora, esa consigna ya no es justa, pues no toma en cuenta el cambio ope- rado ni el hecho de que los eseristas y mencheviques han traicio- nado totalmente y de hecho a la revolución. No son las aventuras ni los motines, no son las resistencias parciales ni los intentos desespe- rados de oponerse aisladamente a la reacción los que pueden ayudar en este asunto, sino solamente la clara conciencia de la situación, la firmeza y tenacidad de la vanguardia obrera, la preparación de las fuerzas para una insurrección armada, cuyas condiciones para la vic- toria son ahora terriblemente difíciles, pero posibles en caso de pro- ducirse una coincidencia de los hechos y tendencias señaladas en el texto. Nada de ilusiones constitucionalistas y republicanas, nada de ilusiones acerca de un camino pacífico, nada de acciones dispersas; no hay que dejarse llevar ahora por la provocación de las Centurias Negras ni de los cosacos; hay que reunir las fuerzas, reorganizarlas y prepararlas tenazmente para una insurrección armada, siempre que la evolución de la crisis permita hacerlo en una verdadera escala de masas, de todo el pueblo. El paso de las tierras a los campesinos es ahora imposible sin una insurrección armada, pues la contrarrevo- lución, habiendo tomado el poder, se ha unificado completamente con los terratenientes como clase. El objetivo de la insurrección armada solo puede ser el paso del poder a manos del proletariado, apoyado por los campesinos pobres, a fin de realizar el programa de nuestro Partido. El Partido de la clase obrera, sin abandonar la legalidad, pero sin sobrestimarla ni por un instante, deberá coordinar el trabajo legal con el ilegal, como en los años 1912-1914. No hay que abandonar ni por una hora siquiera el trabajo legal; pero tampoco dejarse llevar por ilusiones constitucionalistas y «pacíficas». Hay que crear inmediatamente en todas partes y para todo organizaciones o células ilegales para publicar volantes, etc. Re- organizarse en seguida, disciplinada y tenazmente en toda la línea.
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