1917
171 provocar ni un solo movimiento «derechista» si no se diesen causas no menos profundas, que vienen a engendrar la posición, contrarre- volucionaria de la burguesía como clase? Al tratarse del movimiento de los días 20 y 21 de abril se nos acusó, a nosotros y a los demócratas constitucionalistas, de obsti- nación, de extremismo, de exacerbar los ánimos, llegando hasta el colmo de acusar a los bolcheviques (por disparatado que ello pa- rezca) de haber provocado el tiroteo en la avenida Nevski; y cuando el movimiento tocó a su fin, esos mismos eseristas y menchevi- ques escribieron en las columnas de su órgano fusionado y oficial, Izvestia , que el «movimiento popular» «había barrido a los impe- rialistas de Miliukov y otros», es decir, ¡ glorificaban el movimiento! ¿No es esto elocuente? ¿No revela bien a las claras que la pequeña burguesía no comprende el mecanismo, la esencia, de la lucha de clase del proletariado contra la burguesía? La situación objetiva es esta: la inmensa mayoría de la pobla- ción es, por su modo de vivir y sobre todo por su ideología, peque- ñoburguesa. Pero en nuestro país reina, a través principalmente de los bancos y los consorcios, el gran capital. En nuestro país hay un proletariado urbano lo suficientemente desarrollado para adoptar un camino propio, pero que todavía no es capaz de atraerse inme- diatamente para su causa a la mayoría de los semiproletarios. De este hecho fundamental, clasista, se desprende la inevitabilidad de crisis como estas tres que estamos analizando y sus formas. Claro está que en el futuro las formas de las crisis podrán va- riar, pero su sustancia no variará, aun cuando, por ejemplo, en oc- tubre empiece a funcionar una Asamblea Constituyente eserista. Los eseristas han prometido a los campesinos: 1) la abolición de la pro- piedad privada de la tierra; 2) la entrega de la tierra a los trabajadores; 3) la confiscación de las tierras de los latifundistas y su entrega a los campesinos sin indemnización. La realización de estas gigantescas transformaciones es absolutamente imposible sin adoptar las me- didas revolucionarias más decididas contra la burguesía, medidas que únicamente podrán realizarse mediante la alianza de los campesinos pobres con el proletariado, únicamente decretando la nacionalización de los bancos y los consorcios.
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