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170 A este respecto, es muy característico que todos los elementos medios acusen por cada uno de esos movimientos a las dos fuerzas concretas de clase: al proletariado y a la burguesía. No tenemos más que fijarnos en los eseristas y en los mencheviques: desaforados, gritan con toda la fuerza de sus pulmones que los bolcheviques, con sus extremismos, no hacen más que dar alas a la contrarre- volución, al mismo tiempo que confiesan, una y otra vez, que los demócratas constitucionalistas (con quienes forman bloque en el gobierno) son contrarrevolucionarios. «Es necesario —escribía ayer Dielo Naroda— que tracemos una profunda divisoria entre noso- tros y todos los elementos de derecha, incluyendo al belicista Ed- instvo (con el que, añadimos nosotros, los eseristas formaron un bloque en las elecciones): tal es nuestra tarea más apremiante». Compárese esto con Edinstvo de hoy (7 de julio), en que Ple- jánov se ve obligado a reconocer, en el editorial, el hecho indiscu- tible de que los Soviets (es decir, los eseristas y los mencheviques) se han tomado «dos semanas para reflexionar», y de que el paso del poder a los Soviets «equivaldría a un triunfo de los leninistas». «Si los demócratas constitucionalistas no se atienen a la regla: cuanto peor, tanto mejor… —escribe Plejánov—, ellos mismos tendrán que reconocer que han cometido un grave error» (al salir del go- bierno), «allanando de ese modo el camino a los leninistas». ¿No es esto elocuente? ¡Los elementos medios acusando a los demócratas constitucionalistas de allanar el camino a los bol- cheviques, y a los bolcheviques de hacer el juego a los demócratas constitucionalistas! ¿Tan difícil es comprender que no hay más que cambiar los nombres políticos por las denominaciones de clase para ver proyectarse ante nuestros ojos los sueños de la pequeña bur- guesía de que desaparezca la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado? ¿Las lamentaciones de los pequeñoburgueses acerca de la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía? ¿Tan difícil es comprender que ningún partido bolchevique del mundo sería capaz de «provocar» un «movimiento popular», y mucho menos tres, si no concurrieran causas económicas y políticas muy profundas que se encargan de poner en acción al proletariado? ¿Y que todos los demó- cratas constitucionalistas y monárquicos juntos serían incapaces de

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