1917

169 de acusaciones mentirosas y absurdas. A la explosión sigue una crisis política. En el segundo caso: la organización por los bolcheviques de una manifestación que suspenden después del amenazador ulti- mátum y de la prohibición categórica del Congreso de los Soviets, y la manifestación en común del 18 de junio que dio una evidente preponderancia a las consignas bolcheviques. Según confesión de los propios eseristas y mencheviques, en la noche del 18 de junio habría estallado de seguro la crisis política, si la ofensiva desencadenada en el frente no la hubiese contenido. La tercera crisis se desencadena espontáneamente el 3 de julio, a pesar de los esfuerzos hechos el día 2 por los bolcheviques para contenerla y, después de alcanzar su punto máximo el día 4, conduce en los días 5 y 6 al apogeo de la contrarrevolución. Las vacilaciones de los eseristas y mencheviques se manifiestan en el hecho de que Spiridónova y muchos otros eseristas se expresan a favor de la entrega del poder a los Soviets, y en el mismo sentido se pronuncian también los mencheviques internacionalistas, que hasta ese momento se habían declarado contrarios a ello. Finalmente, la última —y acaso la más instructiva— conclu- sión que se deriva del estudio de los acontecimientos, enfocados en su conexión, consiste en que las tres crisis vienen a revelarnos una forma, nueva en la historia de nuestra revolución, de manifesta- ciones de un tipo más complejo, de movimiento por oleadas que ascienden velozmente y descienden de un modo súbito, que avivan la revolución y la contrarrevolución y «barren», por un período más o menos largo, a los elementos moderados. Por su forma, el movimiento tiene en las tres crisis el carácter de una manifestación . Una manifestación antigubernamental sería, formalmente, la descripción más exacta de los acontecimientos. Pero, y ahí está el quid , no se trata de una manifestación corriente. Se trata de algo que representa bastante más que una manifestación y menos que una revolución. Es un estallido simultáneo de la revolución y de la contrarrevolución, es una oleada violenta y a veces casi súbita, que «barre» a los elementos medios y al mismo tiempo coloca en primer plano, de manera turbulenta, a los elementos proletarios y burgueses.

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