1917

167 Tres crisis 1 C uanto mayor sea la furia con que en estos días se lancen calumnias y mentiras contra los bolcheviques, tanto más serena- mente debemos nosotros, refutando esas mentiras y esas calumnias, profundizar en la concatenación histórica de los acontecimientos y en la significación política, es decir, en la significación de clase , de la actual marcha de la revolución. Para refutar esas mentiras y esas calumnias basta con que nos remitamos una vez más a Listok Pravdi del 6 de julio y fijemos de modo especial la atención de los lectores en el artículo que publi- camos más abajo, en el que se prueba documentalmente que el 2 de julio (según confesión del órgano del partido de los socialistas revolucionarios) los bolcheviques hicieron campaña en contra del movimiento que se proyectaba; que el 3 de julio se desbordó la indig- nación de las masas y empezó el movimiento, a despecho de nuestros consejos; que el 4 de julio, en una proclama (que reproduce el mismo periódico de los eseristas Dielo Naroda), hicimos un llamamiento a favor de una manifestación pacífica y organizada , y que en la noche de aquel mismo día tomamos la decisión de poner fin a la manifes- tación. ¡Calumniad, calumniadores! ¡Por mucho que calumnien, no conseguirán refutar estos hechos ni el significado decisivo que tienen en su concatenación! Y con esto pasemos al problema de la conexión histórica de los acontecimientos. Cuando, ya en los primeros días de abril, nos declaramos contrarios a todo lo que significase apoyo al Gobierno provisional, fuimos atacados por los eseristas y mencheviques. ¿Y qué ha venido a demostrar la realidad? 1 Escrito el 7 (20) de julio y publicado el 19 de julio en el número 7 de la revista Rabótnitsa .

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