1917
162 Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos, se han negado a admitir en el Comité Ejecutivo del Soviet de Diputados Obreros y Sol- dados mientras no se rehabilite , es decir, mientras no rehabilite su honor. ¿Qué significa esto? ¿Por qué el Comité Ejecutivo, pública y formalmente, ha negado su confianza a Aléxinski y le ha exigido que se rehabilite, es decir, lo ha calificado de deshonesto? Porque Aléxinski se ha hecho tan famoso por sus calumnias que, en París, los periodistas de diversos partidos lo han calificado de difamador. Aléxinski no ha querido rehabilitar su honor ante el Comité Ejecutivo y prefirió ocultarse en el periódico de Plejánov Edinstvo , colaborando en él, al principio bajo iniciales, y después —envalentonado— abiertamente. Ayer, 4 de julio, por la tarde, algunos bolcheviques fueron prevenidos por amigos de que Aléxinski había comunicado al Co- mité de Periodistas de Petrogrado una nueva infamia. La mayoría de los notificados no prestaron ninguna atención al aviso, pues solo sentían desprecio y repugnancia por Aléxinski y su «trabajo». Pero un bolchevique, Dzhugashvili (Stalin), miembro del Comité Eje- cutivo Central, que conocía de antiguo, por ser socialdemócrata georgiano, al camarada Chjeídze, le habló a éste en una reunión del CEC de la nueva campaña infame, calumniosa, de Aléxinski. Sucedía esto a altas horas de la noche, pero Chjeídze de- claró que el CEC no permanecería indiferente ante la difusión de calumnias por personas que temen a los tribunales y a las inves- tigaciones de dicho comité. En su nombre, como presidente del CEC y en nombre de Tsereteli, como miembro del Gobierno pro- visional, Chjeídze habló inmediatamente por teléfono a todas las redacciones invitándolas a no publicar las calumnias de Aléxinski. Chjeídze le dijo a Stalin que la mayoría de los periódicos expre- saron su conformidad con él y que únicamente Edinstvo y Riech se mostraron «silenciosos» por un rato (no hemos visto Edinstvo , y Riech no ha reproducido la calumnia). Finalmente, la calumnia apareció solo en las páginas de un pequeño periódico amarillo totalmente desconocido para la mayoría de las personas cultas, Zhivoie Slovo 3 , número 51 (404), cuyo redactor-editor firma con el nombre de A.M. Umanski.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTA3MTQ=