1917
158 No sabemos si el pueblo comprenderá rápidamente esta en- señanza ni cómo la pondrá en práctica. Lo que sí sabemos a ciencia cierta es que, fuera de ella, no hay salida del atolladero, que las po- sibles vacilaciones o crueldades de la contrarrevolución no servirán de nada. Fuera de una plena confianza de las masas populares en su dirigente, el proletariado, no hay salida.
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