1917

156 La manifestación ha disipado en pocas horas, como una nu- becilla de polvo, toda esa vacua charlatanería sobre los bolcheviques conspiradores, y ha demostrado con irrefutable claridad que la van- guardia de las masas trabajadoras de Rusia, el proletariado industrial de la capital y sus tropas están, en su aplastante mayoría, por las con- signas mantenidas siempre por nuestro Partido. El paso firme de los batallones de obreros y soldados. Aproxi- madamente medio millón de manifestantes. La unidad de una ofen- siva de conjunto. Unidad en las consignas, entre las que destacaban en imponente mayoría las de «¡Todo el poder a los Soviets!», «¡Abajo los diez ministros capitalistas!», «¡Ni paz por separado con los ale- manes, ni tratados secretos con los capitalistas anglo- franceses!», etc. A nadie que haya presenciado la manifestación le quedó la menor duda sobre la victoria de estas consignas entre la vanguardia organi- zada de las masas de obreros y soldados de Rusia. La manifestación del día 18 de junio se convirtió en una de- mostración de las fuerzas y de la política del proletariado revolucio- nario, que traza el camino a la revolución, que señala cómo salir del atolladero. En ello estriba la enorme importancia histórica de la ma- nifestación del domingo; en ello se distingue, por su contenido, de las celebradas los días del entierro de las víctimas de la revolución y del Primero de Mayo. Aquello fue un homenaje unánime al primer triunfo de la revolución y a sus héroes, una mirada retrospectiva que el pueblo dirigía sobre la primera etapa hacia la libertad, recorrida tan rápida y tan triunfalmente. El Primero de Mayo fue una fiesta de deseos y esperanzas vinculados a la historia del movimiento obrero internacional, a su ideal de paz y socialismo. Ninguna de las dos manifestaciones se proponía como obje- tivo trazar el rumbo del movimiento futuro de la revolución, ni hu- bieran podido tampoco hacerlo. Ninguna de las dos planteaba a las masas ni en nombre de ellas los problemas concretos, precisos, actuales, de cómo y en qué sentido debía proseguir la revolución. En ese sentido, la jornada del 18 de junio fue la primera mani- festación política en el terreno de los hechos , una lección dada no en un libro o en un periódico, sino en la calle, no por los dirigentes, sino por las masas, una lección de cómo actúan y actuarán las diferentes clases para llevar la revolución adelante.

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