1917
144 los partidos socialistas del mundo; el manifiesto que publicamos en nuestro Pravda y que hoy es imposible publicar en ningún país beligerante, ni en la Inglaterra «libre» ni en la Francia republicana, porque en él se decía la verdad acerca de la guerra antes incluso de que esta empezara. En él se decía: «será una guerra entre Ingla- terra y Alemania debida a la rivalidad entre los capitalistas. En él se decía: «se irá acumulando tanta pólvora que las armas dispararán solas». En el manifiesto se explicaba por qué habría guerra y que esta habría de conducir a la revolución proletaria. Por eso decimos a los socialistas firmantes de este manifiesto que se han puesto al lado de sus gobiernos capitalistas: han traicionado el socialismo. Los socialistas se han dividido en todo el mundo. Unos están en los ministerios; otros, en las cárceles. En el mundo entero, una parte de los socialistas propugna la preparación de la guerra; otra, como Eugenio Debs, el Bebel norteamericano, que goza de un respeto inmenso entre los obreros norteamericanos, dice: «Aunque me fu- silen no daré ni un solo centavo para esta guerra. Estoy dispuesto a combatir únicamente a favor de la guerra del proletariado contra los capitalistas del mundo entero». Así se han dividido los socia- listas en todo el orbe. Los socialpatriotas de todo el mundo creen que defienden la patria. Se equivocan: defienden los intereses de un puñado de capitalistas contra otro. Nosotros preconizamos la revolución proletaria, la única causa justa por la que decenas de hombres han subido al cadalso y centenas y miles se encuentran en las cárceles. Estos socialistas encarcelados son la minoría, pero les apoya la clase obrera, les apoya el desarrollo económico. Todo eso nos prueba que no hay otra salida. Esta guerra solo puede ter- minarse por medio de la revolución obrera en varios países. Pero, entre tanto, debemos preparar esa revolución, apoyarla. Mientras era el zar quien hacía la guerra, el pueblo ruso, a pesar de todo su odio a la guerra y de toda su voluntad de conseguir la paz, solo pidiendo a los obreros de todos los países que lucharan por la paz. En el manifiesto se extendía el llamado a «oponer al imperialismo capitalista la fuerza de la solidaridad internacional del proletariado» y a que, si la guerra estallaba, se aprovechara la ocasión para agudizar las contradicciones en pro de la revolución socialista [N. del E.].
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