1917

143 golpe una obra tan difícil. Nosotros no afirmamos nada semejante. Se nos dice: queremos que el poder se encuentre en manos de los Soviets, pero éstos no quieren. Nosotros decimos que la experiencia de la vida les sugerirá, y lo verá todo el pueblo, que no hay otra salida. No queremos «conquistar» el poder, pues la experiencia de todas las revoluciones enseña que solo es firme el poder que se apoya en la mayoría de la población. Por eso, la «conquista» del poder sería una aventura, y nuestro partido no se lanzaría a ella. Si llega a existir un gobierno de la mayoría, quizá aplique una política que resulte equivocada en los primeros momentos, pero no hay otra salida. En- tonces se producirá un cambio pacífico de la orientación de la po- lítica dentro de esas mismas organizaciones. No se pueden inventar otras organizaciones. Por eso decimos que es imposible imaginarse otra solución del problema. ¿Cómo poner fin a la guerra? ¿Qué haríamos si el Soviet de Diputados Obreros y Soldados asumiera el poder y los alemanes continuasen la guerra? Quienes se interesan por los puntos de vista de nuestro partido habrán podido leer días atrás en nuestro periódico Pravda una cita exacta de lo que decíamos, todavía en el extranjero, en 1915: si la clase revolucionaria de Rusia, la clase obrera, sube al poder, deberá proponer la paz. Y si los capitalistas de Alemania o de cualquier otro país, el que sea, responden con una negativa a nuestras condiciones, toda la clase obrera será par- tidaria de la guerra. No proponemos acabar la guerra de golpe. No lo prometemos. No propugnamos algo tan imposible e irrealizable como la terminación de la guerra por voluntad de una de las partes. Esas promesas son fáciles de hacer, pero imposibles de cumplir. No se puede salir fácilmente de esta guerra horrible. Se combate hace ya tres años. Combatirán diez años, o irán a una revolución difícil y dura. No hay otra salida. Nosotros decimos: la guerra empezada por los gobiernos de los capitalistas solo puede terminarla la revolu- ción obrera. Quien se interese por el movimiento socialista que lea el Manifiesto de Basilea de 1912 9 , aprobado unánimemente por todos 9 Durante los días 24 y 25 de noviembre de 1912 se llevó a cabo en Basilea una reunión extraordinaria de la II Internacional. En esa actividad se denunciaron los objetivos de la guerra imperialista que se estaba gestando,

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