1917
134 gobierno revolucionario ministros casi socialistas, populistas y mencheviques. Pero cuando hablan de la paz sin anexiones, mas a condición de no puntualizar qué es la paz sin anexiones (y esto sig- nifica: arrebata las anexiones alemanas, pero conserva las propias), nosotros decimos: ¿qué valor pueden tener su ministerio «revolu- cionario», sus declaraciones, sus manifestaciones de que no quieren una guerra de conquista si, al mismo tiempo, se invita al ejército a pasar a la ofensiva? ¿No saben, acaso, que tienen unos tratados, que los concluyó Nicolás el Sanguinario de la manera más bandi- desca? ¿Es que no saben eso? Se puede perdonar que no sepan eso los obreros, los campesinos, los cuales no han saqueado ni han leído li- bros sabios; pero cuando lo predican demócratas-constitucionalistas instruidos, saben lo que contienen dichos tratados. Estos tratados son «secretos»; sin embargo, la prensa diplomática de todos los países dice de ellos: «Tú recibirás los Estrechos; tú, Armenia; tú, Galitzia; tú, Alsacia y Lorena; tú, Trieste, y nosotros nos repartiremos defi- nitivamente Persia». Y el capitalista alemán dice: «Pues yo me apo- deraré de Egipto, yo estrangularé a los pueblos europeos, si no me devuelven mis colonias, y con intereses». Las acciones son inconcebi- bles sin intereses. Esta es la razón de que el problema de los tratados, tan sencillo y tan claro, haya originado la gran cantidad de mentiras escandalosas, inauditas e insolentes que lanzan a raudales todos los periódicos capitalistas. Tomen el número de hoy de Dien 6 . Vodovózov, al que no puede acusarse en absoluto de bolchevismo, pero que es un demó- crata honrado, declara allí: soy enemigo de los tratados secretos, permítaseme hablar del tratado con Rumania. Existe un tratado se- creto con Rumania, y ese tratado consiste en que Rumania recibirá toda una serie de pueblos ajenos si pelea al lado de los aliados. Así son también todos los tratados de los demás aliados. Sin un tratado no se lanzarían a estrangular a todos. Para conocer el contenido de dichos tratados no hace falta rebuscar en las revistas especializadas. 6 El Día: se publicó en Petrogrado a partir de 1912. Pasó a manos de los mencheviques a partir de la Revolución de Febrero. Fue clausurado por el Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado el 26 de octubre (8 de noviembre) de 1917.
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