1917

122 clases la han preparado y dirigido. Nosotros, los marxistas, no fi- guramos entre los enemigos incondicionales de toda guerra. De- cimos: nuestro objetivo es el régimen socialista, el cual, al suprimir la división de la humanidad en clases, al suprimir toda explotación del hombre por el hombre y de una nación por otras naciones, su- primirá ineluctablemente toda posibilidad de guerra. Pero en la lucha por este régimen socialista encontraremos ineludiblemente condiciones en las que la lucha de clases en el seno de cada nación puede chocar con una guerra entre naciones distintas, engendrada por esta lucha de clases. Por eso no podemos negar la posibilidad de las guerras revolucionarias, es decir, de guerras derivadas de la lucha de clases, de guerras sostenidas por las clases revolucionarias y que tienen una significación revolucionaria directa e inmediata. No podemos negar esto, con mayor motivo, porque en la historia de las revoluciones europeas del último siglo, de los 125 o 135 años últimos, además de una mayoría de guerras reaccionarias, ha habido también guerras revolucionarias, como, por ejemplo, la guerra de las masas revolucionarias del pueblo francés contra la Europa mo- nárquica, atrasada, feudal y semifeudal coaligada. Y en la actua- lidad, el medio más extendido de engañar a las masas en Europa Occidental, y últimamente también en nuestro país, en Rusia, es invocar el ejemplo de las guerras revolucionarias. Hay guerras y guerras. Se debe comprender de qué condiciones históricas ha sur- gido una guerra concreta, qué clases la sostienen y con qué fines. Sin comprender esto, todas nuestras disquisiciones acerca de la guerra se verán condenadas a ser una vacuidad completa, a ser discusiones puramente verbales y estériles. Por eso me permito analizar con de- talle este aspecto de la cuestión, por cuanto ustedes han señalado como tema la correlación entre la guerra y la revolución. Es conocido el aforismo de uno de los más célebres escritores de filosofía e historia de las guerras, Clausewitz: «La guerra es la con- tinuación de la política por otros medios». Esta frase pertenece a un escritor que ha estudiado la historia de las guerras y sacado en- señanzas filosóficas de esta historia inmediatamente después de la época de las guerras napoleónicas. Este escritor, cuyos pensamientos fundamentales son en la actualidad patrimonio imprescindible de

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