1917

106 ha renunciado. Se dice que todo el Gobierno provisional había deci- dido renunciar. (En el momento en que escribo, todavía no sabemos con certeza si el gobierno ha renunciado). Un nuevo «incidente» ha ocurrido, uno que arroja todos los anteriores «incidentes» a la sombra. ¿De dónde sale este montón de incidentes? ¿No hay una causa básica que engendra inevitablemente «incidente» tras «incidente»? Existe tal causa. Es lo que conocemos como poder dual, ese estado de inestable equilibrio resultante del acuerdo entre el Soviet y el Gobierno provisional. El Gobierno provisional es un gobierno de capitalistas. No puede abandonar sus sueños de conquistas (anexiones), no puede terminar la guerra depredadora con una paz democrática, no puede sino proteger las ganancias de su propia clase (la clase capita- lista), no puede sino proteger las propiedades de los terratenientes. El Soviet representa otras clases. La mayoría de los obreros y soldados en el Soviet no quieren esta guerra depredadora, ellos no están interesados en las ganancias de los capitalistas o en preservar los privilegios de los terratenientes. Al mismo tiempo, sin embargo, ellos aún tienen fe en el Gobierno provisional de los capitalistas, están por tener acuerdos con él, por mantener contacto con él. Los Soviets de Diputados de Obreros y Soldados son un go- bierno en embrión. En algunas cuestiones, ellos intentan ejercer poder paralelo al Gobierno provisional. Tenemos así poderes que se superponen, o, como se dice ahora, una «crisis de poder». Esto no puede durar mucho. Tal estado de cosas va a causar nuevos «incidentes» y más complicaciones. Es fácil poner en un pedazo de papel que «el incidente está resuelto». En la vida real, sin embargo, esos incidentes no desaparecen. Por la simple razón de que ellos no son «incidentes», no son ocurrencias ni ligerezas. Ellos son síntomas de una profunda crisis interna. Son el resultado del impasse en que la humanidad se encuentra ahora. No puede haber salida de esta guerra depredadora a menos que aceptemos las medidas propuestas por los socialistas internacionalistas. Al pueblo ruso se le han ofrecido tres formas de acabar con esta «crisis de poder». Algunos dicen: dejen las cosas como están, tengan aún más confianza en el Gobierno provisional. La amenaza

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